Grilletes Oxidados
Los pensamientos y desvaríos de un joven que ha superado las dos décadas de vida la verdad es que pueden llegar a dar mucho de sí, y eso es lo que vais a ver plasmado en este lugar. Espero que el mismo sea del disfrute del que decida invertir su valioso tiempo en leerme.
jueves, 10 de agosto de 2017
La vida es impredecible
Sí, sé que puede sonar muy redundante, pero desde luego la vida puede llegar a ser realmente impredecible. Es increíble las cosas que pueden llegar a ocurrir en un corto espacio de tiempo. Tras salir de una de las etapas más duras de mi vida siento que por fin la vida me sonríe. O en realidad siempre lo ha hecho y no ha sido hasta ahora que me he dado cuenta. Dicen que las crisis son para aprender, y sin duda está última me ha hecho madurar y cambiar como persona, ya no sólo mi forma de ser, sino la manera en que veo las cosas. Es verdad que hay una esencia de mí que siento que siempre está ahí y no sólo eso, sino que ahora sale con más fuerza que nunca. Pero a eso se le suma todo el proceso que siento que he sufrido. Y realmente lo que quiero es expresar eso, cómo todo ha pasado de ser la mayor de las mierdas a sentir felicidad de verdad. De pasar a la renuncia como individuo y al rechazo de mí mismo a por fin ver esa luz al final del túnel y a correr con más fuerza que nunca por salir del mismo. Sin duda este verano ha sido un gran avance en la recuperación, y parece surrealista. Porque el cambio ha sido tan grande que es difícil de asimilar. Pero aquí me hayo, a la mitad de mis vacaciones de verano y sin parar de quedar con gente y de vivir experiencias. Y parece una estupidez pero cuando te sientes tan inseguro te haces a la idea de cosas que para nada son reales. Piensas que si has llegado a ese punto ha sido por ti, por tu falta de confianza, por tu falta de saber hacer las cosas bien, y esa fue la causa que me hizo pensar que era una persona cobarde, que era incapaz de relacionarme con los demás. Pensar que nadie estaba a mi lado debido a mi incompetencia y a mi forma de ser. Pero qué equivocado estaba. Por suerte nunca acabé por tirar la toalla aunque hubiese momentos en que me lo plantease muy seriamente, y pude contar con personas que simplemente con mantener una conversación con ellos, por muy banal que fuese, me hacían sentir mejor y reforzaban esa confianza en relacionarme con los demás. Desde luego es algo que agradezco muchísimo, porque el hecho de poder expresarte aunque sea con una sola persona hace mucho. Aunque simplemente tu conversación no lleve a más que risas discretas, al final con ello vas dándote cuenta de que eres capaz de relacionarte si de verdad lo intentas, que nada te lo impide, y que al final el único obstáculo eres tú. Y algo hay que tener muy claro, en la vida las personas vienen y van, y nadie estará para siempre. Al único que vas a tener hasta el último de tus días es a ti mismo. Y por esa razón tienes que quererte por encima de nadie. Tienes que cuidarte y mimarte, y sí, dedicarte el tiempo que necesitas. Volviendo al tema que nos concierne, hago un paréntesis para escribir que me estoy dando cuenta de que todo lo que escribo lo estoy haciendo en único párrafo, espero que no se haga cansado de leer. Tampoco me voy a alargar mucho más. Ahora mismo me dirijo a una quedada con unos amigos para pasar el día y comer. Aunque pueda apetecerme quedarme en casa todo el día sin hacer nada es bueno salir y relacionarte con los demás, luego de ahí creas los recuerdos que te van a seguir haciendo crecer como persona y dando ese aliento que en los momentos más duros hace falta. Porque sí, la vida no es un camino de rosas. Y sé que en el futuro puede que vuelva a tener un momento tan malo como este. Pero será entonces cuando recordaré esta flamante victoria que he tenido ante la vida y que he superado para darme ánimos para combatirla. Y de ella sacaré una nueva lección que me hará seguir madurando y crecer como persona. Quedaba muy bonito esto para el final, lo sé, pero sigo con un par de ideas en mente que escribir. Por una parte expresar mi asombro ante lo que ha hecho el juego de pokémon go. Podrá ser un juego incompleto y simple, pero es increíble la cantidad de personas que me ha hecho conocer y con las que he luchado codo con codo por el objetivo del juego. Como puedes conocer gente de cualquier parte del mundo, Japón o California, y pelear junto a ellos en un juego que no entiende de idiomas. Desde luego ha sido una experiencia divertida que no esperaba para nada. Y por último quiero mencionar que parece que la vida está de mi parte. Mi abuela, a poco antes de dejar el mundo le dijo a mi madre que estaría siempre junto a mi hermana y junto a mí como un fantasmita, haciendo de ángel de la guarda y ayudándonos. Y la verdad es que estoy seguro de que todo este camino ha estado a mi lado y ha cargado de mí cuando más lo he necesitado. Los más agnósticos pensarán que esto es una tontería, y lo entiendo en base a sus creencias. Pero yo quiero creerlo así. Y tiene gracia cómo hace poco pensé que no me había bañado en todo el verano y al día siguiente un amigo me preguntó que si quería ir a su piscina, aunque al final estaba tan cansado por pasar los días en Madrid que le dije que no (no se puede ser tan sociable). Otro día anterior estuve viendo varios vídeos de la cantante de youtube Miree, y de hecho hace no mucho le dije que ojalá viniese a Madrid algún día para verla. Y pam, hace dos días pasó por Madrid de vacaciones y pude verla en una pequeña quedada. Por eso digo que la vida no hace más que sorprenderme. Por muy claras que tengas las cosas o obvias que parezcan nunca sabes lo que te espera. Si ya lo decía nuestro amigo Forrest, la vida es como una caja de bombones. Y desde luego con chocolate todo mejora. Y si no te gusta el chocolate... Búscate otra metáfora.
lunes, 12 de junio de 2017
Cierras los ojos
Cierras los ojos. De repente empiezas a escuchar un murmullo que te rodea. Es ese sonido que suena cuando hay mucha gente a tu alrededor y que a pesar de que guarden silencio su sola presencia ya genera este ruido. De repente abres los ojos y ves a un montón de siluetas a tu alrededor. Hay mucha gente, pero no logras distinguir el rostro de nadie. Percibes que una luz te da en la cara, y miras hacia arriba. Te das cuenta de que la poca luz que ilumina la sala procede de unos focos azules que hay sobre ti, y que van oscilando e iluminando lentamente toda la sala, como si tratasen de buscar a alguien en concreto entre toda la gente que hay allí. De repente te das cuenta de que hay música sonando. Es una música tranquila. Es una música de un ritmo lento, y sin mucho instrumental. La música llena toda la sala, y te das cuenta de que la gente a tu alrededor se mueve lentamente al ritmo de esta. Todos al unísono se dejan llevar por la melodía que suena. La música parece cálida, pero se siente fría a la vez. Se siente fría porque todos los demás comparten su movimiento entre los brazos de quienes les siguen. Sin embargo ahí estás tú, en el centro de la sala. Parece que nadie te haga caso al estar centrados en su pareja de baile, pero lo cierto es que se siente algo incómodo, como si toda la sala supiese que ahí estás, inmóvil, en el centro de la misma. Esa inquietud te empieza a invadir todo el cuerpo, y notas cómo avanza desde tus pies hasta tu espalda pasando por tus piernas. No sabes cómo has llegado ahí, pero sientes que deseas volver a donde estuvieses antes de estar aquí. Sin embargo de repente notas una extraña sensación, y tu mirada prácticamente de forma automática se dirige a un punto de la sala. Es curioso cómo a pesar de que nadie en la sala parece haber sido captado por esta sensación a ti se te hace imposible evitarla. De repente eres capaz de percibir una figura al fondo de la sala. Parece que te esté mirando, pero la iluminación de la sala te impide distinguir nada. Esperas a que una de estas inquietas luces sobre ti pasen por encima de su rostro, pero te es inútil para poder distinguir algo. Pero allí está, clavando su detenida mirada en ti. Por alguna razón la sientes algo familiar, es como si sintiese que conoces muy bien esa mirada, pero no logras recordar a quién pertenece. En un momento notas que esa persona empieza a a avanzar desde su posición hacia ti. Lentamente. La inquietud te invade y empiezas a notar cómo tus pulsaciones suben su intensidad. Todo tu cuerpo late al unísono. Pero al mismo tiempo una poderosa curiosidad dentro de ti desea que esa persona se siga acercando hasta llegar a ti para poder reconocerla. Esa misma sensación que te hace pensar que es alguien que sientes cercano y que no supone un peligro que se te acerque, ya que de alguna forma te traerá seguridad al ser la primera persona que logras identificar en ese sitio. Poco a poco se te acerca, y puedes ver cómo la luz azul genera reflejos en su ropa. Su presencia es grande, pero parece como si fuese la única persona de allí que la notase. Lentamente va disminuyendo la distancia que os separa, mientras se va haciendo paso entre las siluetas que se mueven a tu alrededor. Cada vez está más cerca, y tu pulso no se detiene. Sigue avanzando, y prácticamente ha llegado hasta ti. Sigues sin poder distinguir quién es, pero notas cómo te sonríe mientras da sus últimos pasos hacia ti. Ha recorrido la sala hasta el centro, donde tú te encontrabas, y parece claro que su objetivo era acercarse a ti. Atacado por la situación te dispones a separar los labios secos por el ambiente para preguntarle su identidad, pero no eres capaz de hacerlo ya que antes de tener la oportunidad siquiera te encuentras con que ha puesto su dedo índice sobre tus labios, mientras pone el mismo dedo de la mano opuesta sobre sus labios. Se nota cálido. Su dedo se apoya suavemente sobre tus ásperos labios impidiéndote realizar la pregunta que te disponías a hacer, como si supiese que ibas a realizarla y no quisiese dejarte. En este momento de asombro no logras a darte cuenta de que la misma mano que tenía sobre sus labios está agarrándote lentamente tus manos, la cual hasta este momento no te habías dado cuenta de que por la tensión del momento está empapada en sudor. Intentas retirarla rápido al darte cuenta pero te lo impide sujetándola con fuerza. La situación te desconcierta, y miras tu mano con cierto temor. Con mucho cuidado pero firme va entrelazando sus dedos con los tuyos al compás de tus latidos. Después su otra mano se dispone a hacer lo mismo, a lo cual tu mano acompaña como si conociese perfectamente la acción a realizar. En ese momento tus manos sostienen las suyas, aunque dudas de si puedan ser las suyas las que sujeten las tuyas. En este momento tu mirada se dirige a tu mano, y te cuesta levantar la vista para distinguir si rostro. De repente notas cómo se acerca a ti mientras coloca tus manos alrededor suyo, como si estuvieses evitando que su contorno dejase de dibujar su figura y se difumina se con el resto de gente. Entonces te suelta y coloca sus manos sobre ti, como si te estuviese sosteniendo para que no pudieses huir de esa situación. Sin embargo no parece que tu cuerpo tenga fuerzas para irse, y es que esa misma admiración por conocer su identidad es la misma que te mantiene allí, inmóvil sujetando a esa persona para evitar su marcha antes de identificarla. Es ahí cuando notas que tu cuerpo se está moviendo siguiendo un ritmo estable. Es el mismo ritmo que envuelve a la persona enfrente de ti y al resto de siluetas de la sala. Y se siente bien. La música os envuelve y poco a poco os volvéis una pareja más del escenario en el que os encontráis. Poco a poco os difumináis entre ellos, siendo acariciados a cada rato por esa luz azul. Se siente bien. Tus pies siguen el ritmo y tienes a esa persona entre tus manos, decididas a no dejarla huir sin su nombre. El baile continúa y el tiempo parece que no fluya. Os seguís difuminando entre la gente y parece que ya no os encontréis en el centro de la sala, o por lo menos la sensación no es de ser el centro de atención como antes puesto que los motivos para serlo se habían desvanecido. De repente los pasos de tu acompañante se detienen, y notas cómo una sonrisa se ilumina en su rostro. Es una sonrisa discreta, como si estuviese escondiendo es mayor de los tesoros y no pudiese mantenerlo en secreto. Comienza a acercársete lentamente, pero tú no retrocedes lo más mínimo. Poco a poco disminuye la distancia entre vosotros al tiempo que vas cerrando los ojos. En ese momento dejas de ver nada y únicamente tus oídos son capaces de hacerte sentir allí. Ese sonido ambiente generado por la multitud mezclado con la música es todo lo que logras percibir. De repente tus ásperos labios comienzan a crujir al tiempo que una cálida suavidad comienza a invadirlos. Cómo si el frío los debilitase y estuviesen rogando un poco de resguardo sientes cómo la persona enfrente de ti que ahora sólo percibes con tus manos estuviese dándote ese calor que tus labios rogaban. Notas la presión sobre ti y descubres cómo sus latidos se sincronizan con los tuyos, aumentando su volumen, como si tratasen de marcar el ritmo de la música. Notas una chispa entre vosotros, que rápida y juguetonamente se transmite de uno a otro por el mismo sitio. Sigues con los ojos cerrados, sumergido en el momento. Te has olvidado de sujetar firmemente a la persona puesto que tus sentidos están puestos en un único sitio. Notas cómo tus ásperos labios se van reblandeciendo, propiciando una zona menos áspera para la persona que los abraza con pasión con los suyos. En este momento te das cuenta de que la música de fondo ha ido progresivamente disminuyendo su volumen, y también tus latidos. Dejas de escuchar ese ruido de fondo que con los ojos cerrados te permitía saber que esa gente seguía oscilando a tu alrededor. Notas también cómo la presión sobre tus labios se va desvaneciendo, y tratas de abrir los ojos para que tu vista sea el sentido que te de explicación a lo que está pasando. La sensación se va desvaneciendo, pero eres incapaz de abrir los ojos para verlo. El ruido a tu alrededor casi ha desaparecido, y ya no sientes tus manos. Tus labios prácticamente se han separado de los suyos, y con ello el único sentido que te mantiene unido a esa persona. Y así hasta el inevitable momento en el que ya no sientes nada. Todo a tu alrededor es silencio. Silencio en el vacío. Ya no suena música. Ya no notas la presencia de nadie a tu alrededor. Es entonces cuando te das cuenta de que no has podido saber quién era esa persona. No has logrado distinguir a quien entre toda esa gente se acerco a ti y bailó durante ese tiempo. No has conseguido su nombre. Usas entonces tus fuerzas para lograr abrir los ojos pero parece que no hay manera. Lo vuelves a intentar pero no pareces lograrlo. Entonces decides emplear te a fondo, y tras unos segundos agotadores parece que empiezas a lograrlo. Parece que por fin lo vas a conseguir.
jueves, 23 de febrero de 2017
Confianza infinita
No todos los días el cielo está despejado. No todos los días el viento sopla en la misma dirección. Sin embargo aunque las nubes se pongan en medio el sol cada mañana saldrá con la misma fuerza con la que lo hace los días calurosos. No siempre van a salir las cosas bien, y eso es así. Sin embargo uno no puede dejar que un par de nubes le hagan creen que ese día no ha salido el sol. Es muy fácil venirse abajo, y muy difícil levantarse, sobretodo si nadie te ayuda a hacerlo. Pero hay algo que jamás se te puede olvidar y que debes tener siempre en mente, y es que hay alguien que jamás te ha abandonado ni lo va a hacer hasta el último día en que respiras el mismo aire que yo. Y ese alguien eres tú mismo. Eres la persona que siempre ha estado contigo, la que siempre te ha acompañado y ha caído contigo cuando tú lo has hecho, pero también la que se ha levantado cuando también lo has hecho. Nunca debes de olvidar que ahí estarás pase lo que pase y que debes de confiar en ti mismo porque eres espectacular, y lo sabes mejor que nadie. Todo lo que has pasado hasta ahora, todas las veces que te has caído y te has vuelto a levantar. Ahí estabas tú. Tú mismo has sido siempre tu mayor fuerza en todo momento y jamás debes olvidarlo. Siempre estarás ahí, pase lo que pase. Y si no confías en ti nadie lo hará. Confía en ti. Quiérete. Ámate como al que más. Date la importancia que te mereces y recuerda por todo lo que has pasado. Y vuélvete a querer, y no te dejes olvidarlo nunca. Confía en ti.
domingo, 6 de noviembre de 2016
El mundo de las Etiquetas
Tercer día que dedico una entrada al blog. No sé si porque tengo mucho que decir o porque estoy inspirado. Sea la razón que sea hoy quiero hacer una pequeña reflexión sobre algo de lo que me gustaría hablar, y es sobre las etiquetas. No, no me refiero a las etiquetas que ponen a los productos de las tiendas. Hablo sobre las etiquetas que día a día se utilizan para referirse a cualquier persona, ya sea por la razón que sea. Y sinceramente, es algo que me toca bastante las narices.
¿Qué manía hay de tener que decir lo que es cada uno? ¿De definirlo todo? ¿Por qué hay que etiquetar todo lo que uno hace o siente? ¿Acaso no puedo ser libre de decidir lo que hacer con mi vida sin tener que justificarme o dar explicaciones de ello? Odio que a uno se le tenga que etiquetar como "friki" u "otako" por el hecho de que te guste dedicar tu tiempo a una afición u otra. ¿Etiquetamos a quienes les gusta ver la tele como "televidentes"? ¿A quienes usan despertador por la mañana como "despertadorinos"? Por inventarnos palabras para definirlos, total, es lo que hacen todos estos términos innecesarios. Cuanta más distinción se hacen de estas cosas y más grupos se generen mayor exclusión habrá hacia los demás por no pertenecer a ningún grupo o por ser de otro diferente al tuyo. Tenemos que dejarnos ya de tanta tontería, por favor. Que cada uno tenga la libertad absoluta de decidir lo que hacer y le guste sin tener que ser criticado por los demás o simplemente apodado por el mero hecho de hacerlo. Porque con ello no conseguimos ningún bien, sino todo lo contrario. Distanciarnos más los unos de los otros. Alguno pensará que nos une por otra parte de mayor forma a los que comparten nuestros gustos o ideas al pertenecer al mismo grupo. ¿Pero acaso esto no es ya posible sin la necesidad de estos grupos? Porque si bien por un lado puede parecer que la relación dentro del grupo se fortalece, fuera del mismo se reduce. Y sinceramente, creo que no compensa. Podemos encontrar y unirnos con gente con nuestras mismas aficiones sin necesidad de pertenecer a ningún colectivo.
Cada uno es libre de hacer lo que quiera y pensar como le venga en gana, y nadie debería imponerle nada a nadie. Sin embargo esto me trae a la mente otro tema muy enlazado con este, y es el de todos los géneros y orientaciones sexuales que últimamente están en boca de muchos. Es una realidad que a pesar de lo retrógrada que es la sociedad en muchos aspectos de aceptación social poco a poco vemos cómo en general somos algo más tolerantes, aunque aclaro que para nada creo que seamos ni la mitad de tolerantes que deberíamos ser. Sin embargo esto trae consigo un montón de términos los cuales veo innecesarios. Sinceramente, todos estas palabras para definir la sexualidad a mi parecer creo que son innecesarios. Porque una vez más nos estamos justificando, estamos encasillándonos y definiéndonos como individuos finitos y cerrados. Y creo que es un error. Del mismo modo que creo que sea un error el no aceptar que otra persona distinta a nosotros pueda ser distinto, pueda tener su propio criterio y su propia forma de pensar. Nuevamente como creo que ya dije anteriormente en la entrada que precede a ésta carecemos de tolerancia. Tolerancia a los demás y a dejar que cada uno sea como quiera si no tiene nada que ver contigo. Por que qué más nos da si al vecino le gusta el café sólo o con leche. Pues de la misma forma qué nos importa si a uno le gustan las chicas, los chicos o lo que le dé la gana. Por favor, dejemos de etiquetarlo todo, de tener que definirlo todo y de tener que pertenecer a uno de estos grupos productos de la clasificación, porque creo que nos niega como individuos y nos hace reprimirnos en lugar de seguir evolucionando como debemos hacer, ya que para eso es la vida, para día a día seguir evolucionando y aprendiendo para nuevamente ser cada vez más y más felices.
Dicho todo esto recuerdo que es mi opinión que no tenéis por qué compartir y me parece completamente lógico. Si alguien se anima a compartir su punto de vista estaré encantado de leerlo.
¡Nos leemos!
¿Qué manía hay de tener que decir lo que es cada uno? ¿De definirlo todo? ¿Por qué hay que etiquetar todo lo que uno hace o siente? ¿Acaso no puedo ser libre de decidir lo que hacer con mi vida sin tener que justificarme o dar explicaciones de ello? Odio que a uno se le tenga que etiquetar como "friki" u "otako" por el hecho de que te guste dedicar tu tiempo a una afición u otra. ¿Etiquetamos a quienes les gusta ver la tele como "televidentes"? ¿A quienes usan despertador por la mañana como "despertadorinos"? Por inventarnos palabras para definirlos, total, es lo que hacen todos estos términos innecesarios. Cuanta más distinción se hacen de estas cosas y más grupos se generen mayor exclusión habrá hacia los demás por no pertenecer a ningún grupo o por ser de otro diferente al tuyo. Tenemos que dejarnos ya de tanta tontería, por favor. Que cada uno tenga la libertad absoluta de decidir lo que hacer y le guste sin tener que ser criticado por los demás o simplemente apodado por el mero hecho de hacerlo. Porque con ello no conseguimos ningún bien, sino todo lo contrario. Distanciarnos más los unos de los otros. Alguno pensará que nos une por otra parte de mayor forma a los que comparten nuestros gustos o ideas al pertenecer al mismo grupo. ¿Pero acaso esto no es ya posible sin la necesidad de estos grupos? Porque si bien por un lado puede parecer que la relación dentro del grupo se fortalece, fuera del mismo se reduce. Y sinceramente, creo que no compensa. Podemos encontrar y unirnos con gente con nuestras mismas aficiones sin necesidad de pertenecer a ningún colectivo.
Cada uno es libre de hacer lo que quiera y pensar como le venga en gana, y nadie debería imponerle nada a nadie. Sin embargo esto me trae a la mente otro tema muy enlazado con este, y es el de todos los géneros y orientaciones sexuales que últimamente están en boca de muchos. Es una realidad que a pesar de lo retrógrada que es la sociedad en muchos aspectos de aceptación social poco a poco vemos cómo en general somos algo más tolerantes, aunque aclaro que para nada creo que seamos ni la mitad de tolerantes que deberíamos ser. Sin embargo esto trae consigo un montón de términos los cuales veo innecesarios. Sinceramente, todos estas palabras para definir la sexualidad a mi parecer creo que son innecesarios. Porque una vez más nos estamos justificando, estamos encasillándonos y definiéndonos como individuos finitos y cerrados. Y creo que es un error. Del mismo modo que creo que sea un error el no aceptar que otra persona distinta a nosotros pueda ser distinto, pueda tener su propio criterio y su propia forma de pensar. Nuevamente como creo que ya dije anteriormente en la entrada que precede a ésta carecemos de tolerancia. Tolerancia a los demás y a dejar que cada uno sea como quiera si no tiene nada que ver contigo. Por que qué más nos da si al vecino le gusta el café sólo o con leche. Pues de la misma forma qué nos importa si a uno le gustan las chicas, los chicos o lo que le dé la gana. Por favor, dejemos de etiquetarlo todo, de tener que definirlo todo y de tener que pertenecer a uno de estos grupos productos de la clasificación, porque creo que nos niega como individuos y nos hace reprimirnos en lugar de seguir evolucionando como debemos hacer, ya que para eso es la vida, para día a día seguir evolucionando y aprendiendo para nuevamente ser cada vez más y más felices.
Dicho todo esto recuerdo que es mi opinión que no tenéis por qué compartir y me parece completamente lógico. Si alguien se anima a compartir su punto de vista estaré encantado de leerlo.
¡Nos leemos!
sábado, 5 de noviembre de 2016
La última oportunidad
Hasta qué punto debemos dar segundas oportunidades. Hasta qué punto debemos tragar orgullo por otra persona por el hecho de salvar una relación. Últimamente estoy algo mosqueado por este tema, y es que molesta mucho cómo pones de tu parte por tratar de arreglar ciertas situaciones para luego darte cuenta de que a la otra persona le das igual, que no merece esa oportunidad que le estás dando. Me irrita mucho el hecho de creer estar obrando bien por decir mira, vamos a tragar algo de orgullo y vamos a tratar de resolver este conflicto con esta persona, para darte cuenta después de que no has hecho otra cosa que perder el tiempo.
Soy una persona que me considero muy altruista, y siempre trato de ponerme en el lugar de los demás, sobretodo cuando veo alguien en posición desfavorable. Es por esta razón que no dudo en volcarme en alma si veo que algún conocido o amigo lo está pasando mal o tiene algún problema, si sé que en mi mano está ayudarle para que se sienta mejor trataré de hacerlo, ya que creo que es lo correcto, y soy el primero que pienso que si yo estuviese en esa situación me gustaría que hubiese alguien así para ayudarme. Quizás por haber tenido una adolescencia difícil en la que he sido presa de numerosos abusos por parte de otras personas sea por lo que al haberme sentido tantas veces mal por culpa de otros trato de evitar a quienes estén a mi alcance que pasen por lo mismo. Pero por desgracia cada vez veo más claro lo egoísta que es la gente. Que por mucho que tú trates de dar segundas oportunidades, aún sabiendo que no deberías o que tú seas quien tiene la razón y que a pesar de dar tu brazo a torcer y poner de tu parte no sirva de nada, y que el otro en cuanto hayas dejado de serle útil no quiera saber nada más de ti. Cada vez soy más consciente de que dar segundas oportunidades es algo muy valioso, que personalmente he realizado numerosas veces a lo largo de mi vida, creyendo estar haciendo lo correcto.
Y por supuesto que creo que es lo correcto, no me malinterpretéis, no creo ahora que nadie merezca una segunda oportunidad. Pero lo que sí he podido comprobar es que no es algo que haya que dar con tanta facilidad. Que si a una persona decides premiarla con una segunda oportunidad es posible que no lo sepa apreciar, y no sólo eso, sino que a raíz de que tras lo que haya hecho tú le hayas dado una segunda oportunidad se siga aprovechando de la situación, sin realmente cambiar nada, lo cual se supone que es el principal motivo de premiar con esa segunda oportunidad. Y siempre he sido muy cabezota con este tema, ya que he tratado de llevarme bien con todo el mundo. Pero el tiempo me ha demostrado muy claro que esto no es más que una imposible utopía. Y sinceramente, para nada es necesario. No hay ninguna necesidad de llevarse bien con todo el mundo, y no sólo eso, sino que habrá gente que hagas lo que hagas te odiará y te deseará lo peor. Por ello es un error atascarse y seguir luchando con atravesar un muro cuando puedes optar por otro camino e ignorarlo para así poder seguir avanzando en tu camino. Y es un poco lo que vengo a decir hoy, en parte a compartir mi frustración y decepción por poner de mi parte en ciertas situaciones para acabar con ciertos conflictos con distintas personas, así como a compartir el punto de vista que la propia vida me está dando. Y es que así es, la vida al final es la que te va enseñando qué camino tomar, y creo que es un error ignorar esto. Porque las personas no cambian, y no se puede luchar contra ello. Una persona por mucho que le regales una segunda oportunidad no significa que vaya a saber aprovecharla. Entonces podemos preguntarnos, ¿deberíamos dejar de darlas? Creo que no, y una de las razones es precisamente la misma razón que nos hace seguir pensando que darlas es buena idea, a pesar de contemplar en numerosas ocasiones el fracaso de la misma. Y es que creo que las personas son las que deben demostrar que las merecen, y no con palabras, sino con actos. Creo que si la otra persona es capaz de demostrarte que merece esa oportunidad entonces será cuando sabrás que se la estarás dando sin desperdiciarla. Porque al dar una segunda oportunidad estamos siendo vulnerables. Estamos mostrando una parte de nosotros y exponiéndola con la misma fragilidad con la que pueden dañarla. Y más aún ante una persona que ya te ha demostrado actuar de una manera, porque si lo ha hecho una vez entonces nada te garantiza que sea capaz de volver a hacerlo. Quizás la vida precisamente te esté enseñando que esa persona no te conviene. Y no hay nada de malo en esto, ya que por que dejes de tener relación con alguien no vas a ser peor ni tú ni él, cada uno va a seguir con su camino y nada debería encadenarnos a otros, haciendo honor a los grilletes que dan nombre a este blog. Y esta es una de las cosas que a mí más me ha costado ser capaz de aprender, a saber dejar atrás a personas que sencillamente no debían estar en tu vida, que en algún momento han llegado para enseñarte algo pero que en este momento no tienes nada más que aprender de ellas y por ello debes dejarlas atrás ya que de no hacerlo no sólo no te van a aportar nada sino que te van a frenar en tu crecimiento y evolución.
Por todo esto a día de hoy soy cada vez más consciente de que una de las mejores maneras de ser felices es no sintiendo apego por nada ni nadie, ya que a cuantas menos cosas estemos atados más fácil nos será alzar el vuelo sin que estas cosas nos pesen y nos dificulten realizar el mismo. Porque al final en esta vida se viene a ser feliz y a disfrutar nuestra estancia en ella, y cuantas menos cosas nos lo dificulten mejor. Hay que saber qué cosas tener en mente y cuales no han de entrar en nuestro pensamiento. Sólo así creo que seremos verdaderamente felices. Obviamente esto es una idea muy por encima, ya que evidentemente la idea de la felicidad es mucho más profunda que simplemente esto. Esto no quita que lo que hemos comentado hoy sea un gran paso para alcanzar esta meta que ansiamos de la felicidad. No obstante dejemos de ver la felicidad como una meta, un estado al que siempre aspiramos y nunca llegamos. La felicidad está aquí, está con nosotros. Nosotros debemos ser felices ahora, ni ayer ni mañana. Hoy es cuando debemos preocuparnos por ser felices. ¿No lo somos en este preciso momento? ¿Por qué razón? ¿Hay algo a lo que le estemos dando más importancia de la que debiésemos? ¿Hemos dejado de darle esa verdadera importancia a las cosas a las que nunca debemos ignorar y dejado de tener en cuenta que las tenemos y que ese hecho ya es más que suficiente para ser agradecidos? Sea por la razón que sea la felicidad es posible. Obviamente hay momentos más o menos complicados, y por supuesto que en algunos parece imposible ser feliz. Ahí es donde entra el esfuerzo de cada uno por ser capaces de dominar nuestro pensamiento, y de ver las cosas con la claridad que merecen. ¿No es la felicidad el mayor deseo que cualquiera tiene? Entonces seamos luchadores de verdad, esforcémonos por realmente obtenerla y dejar de lamentarnos. Sólo así lograremos sacar a relucir lo mejor de nosotros mismos, y eso nos hará crecer.
Como habréis podido observar me desplazo de un tema a otro con mucha facilidad, y eso se debe a los muchos pensamientos que rondan mi cabeza. No pretendo realmente elaborar un discurso bien elaborado y estructurado ya que esto como ya comenté es un lugar de desahogo y reflexión personal, así como un lugar donde compartir con quien desee leerme todas estas ideas que voy desarrollando. Dicho esto por hoy me despido, y si hay cualquier tema del cual os gustaría que expusiese mi punto de vista me encantaría que me lo comentaseis en los comentarios, valga la redundancia.
¡Nos leemos!
Soy una persona que me considero muy altruista, y siempre trato de ponerme en el lugar de los demás, sobretodo cuando veo alguien en posición desfavorable. Es por esta razón que no dudo en volcarme en alma si veo que algún conocido o amigo lo está pasando mal o tiene algún problema, si sé que en mi mano está ayudarle para que se sienta mejor trataré de hacerlo, ya que creo que es lo correcto, y soy el primero que pienso que si yo estuviese en esa situación me gustaría que hubiese alguien así para ayudarme. Quizás por haber tenido una adolescencia difícil en la que he sido presa de numerosos abusos por parte de otras personas sea por lo que al haberme sentido tantas veces mal por culpa de otros trato de evitar a quienes estén a mi alcance que pasen por lo mismo. Pero por desgracia cada vez veo más claro lo egoísta que es la gente. Que por mucho que tú trates de dar segundas oportunidades, aún sabiendo que no deberías o que tú seas quien tiene la razón y que a pesar de dar tu brazo a torcer y poner de tu parte no sirva de nada, y que el otro en cuanto hayas dejado de serle útil no quiera saber nada más de ti. Cada vez soy más consciente de que dar segundas oportunidades es algo muy valioso, que personalmente he realizado numerosas veces a lo largo de mi vida, creyendo estar haciendo lo correcto.
Y por supuesto que creo que es lo correcto, no me malinterpretéis, no creo ahora que nadie merezca una segunda oportunidad. Pero lo que sí he podido comprobar es que no es algo que haya que dar con tanta facilidad. Que si a una persona decides premiarla con una segunda oportunidad es posible que no lo sepa apreciar, y no sólo eso, sino que a raíz de que tras lo que haya hecho tú le hayas dado una segunda oportunidad se siga aprovechando de la situación, sin realmente cambiar nada, lo cual se supone que es el principal motivo de premiar con esa segunda oportunidad. Y siempre he sido muy cabezota con este tema, ya que he tratado de llevarme bien con todo el mundo. Pero el tiempo me ha demostrado muy claro que esto no es más que una imposible utopía. Y sinceramente, para nada es necesario. No hay ninguna necesidad de llevarse bien con todo el mundo, y no sólo eso, sino que habrá gente que hagas lo que hagas te odiará y te deseará lo peor. Por ello es un error atascarse y seguir luchando con atravesar un muro cuando puedes optar por otro camino e ignorarlo para así poder seguir avanzando en tu camino. Y es un poco lo que vengo a decir hoy, en parte a compartir mi frustración y decepción por poner de mi parte en ciertas situaciones para acabar con ciertos conflictos con distintas personas, así como a compartir el punto de vista que la propia vida me está dando. Y es que así es, la vida al final es la que te va enseñando qué camino tomar, y creo que es un error ignorar esto. Porque las personas no cambian, y no se puede luchar contra ello. Una persona por mucho que le regales una segunda oportunidad no significa que vaya a saber aprovecharla. Entonces podemos preguntarnos, ¿deberíamos dejar de darlas? Creo que no, y una de las razones es precisamente la misma razón que nos hace seguir pensando que darlas es buena idea, a pesar de contemplar en numerosas ocasiones el fracaso de la misma. Y es que creo que las personas son las que deben demostrar que las merecen, y no con palabras, sino con actos. Creo que si la otra persona es capaz de demostrarte que merece esa oportunidad entonces será cuando sabrás que se la estarás dando sin desperdiciarla. Porque al dar una segunda oportunidad estamos siendo vulnerables. Estamos mostrando una parte de nosotros y exponiéndola con la misma fragilidad con la que pueden dañarla. Y más aún ante una persona que ya te ha demostrado actuar de una manera, porque si lo ha hecho una vez entonces nada te garantiza que sea capaz de volver a hacerlo. Quizás la vida precisamente te esté enseñando que esa persona no te conviene. Y no hay nada de malo en esto, ya que por que dejes de tener relación con alguien no vas a ser peor ni tú ni él, cada uno va a seguir con su camino y nada debería encadenarnos a otros, haciendo honor a los grilletes que dan nombre a este blog. Y esta es una de las cosas que a mí más me ha costado ser capaz de aprender, a saber dejar atrás a personas que sencillamente no debían estar en tu vida, que en algún momento han llegado para enseñarte algo pero que en este momento no tienes nada más que aprender de ellas y por ello debes dejarlas atrás ya que de no hacerlo no sólo no te van a aportar nada sino que te van a frenar en tu crecimiento y evolución.
Por todo esto a día de hoy soy cada vez más consciente de que una de las mejores maneras de ser felices es no sintiendo apego por nada ni nadie, ya que a cuantas menos cosas estemos atados más fácil nos será alzar el vuelo sin que estas cosas nos pesen y nos dificulten realizar el mismo. Porque al final en esta vida se viene a ser feliz y a disfrutar nuestra estancia en ella, y cuantas menos cosas nos lo dificulten mejor. Hay que saber qué cosas tener en mente y cuales no han de entrar en nuestro pensamiento. Sólo así creo que seremos verdaderamente felices. Obviamente esto es una idea muy por encima, ya que evidentemente la idea de la felicidad es mucho más profunda que simplemente esto. Esto no quita que lo que hemos comentado hoy sea un gran paso para alcanzar esta meta que ansiamos de la felicidad. No obstante dejemos de ver la felicidad como una meta, un estado al que siempre aspiramos y nunca llegamos. La felicidad está aquí, está con nosotros. Nosotros debemos ser felices ahora, ni ayer ni mañana. Hoy es cuando debemos preocuparnos por ser felices. ¿No lo somos en este preciso momento? ¿Por qué razón? ¿Hay algo a lo que le estemos dando más importancia de la que debiésemos? ¿Hemos dejado de darle esa verdadera importancia a las cosas a las que nunca debemos ignorar y dejado de tener en cuenta que las tenemos y que ese hecho ya es más que suficiente para ser agradecidos? Sea por la razón que sea la felicidad es posible. Obviamente hay momentos más o menos complicados, y por supuesto que en algunos parece imposible ser feliz. Ahí es donde entra el esfuerzo de cada uno por ser capaces de dominar nuestro pensamiento, y de ver las cosas con la claridad que merecen. ¿No es la felicidad el mayor deseo que cualquiera tiene? Entonces seamos luchadores de verdad, esforcémonos por realmente obtenerla y dejar de lamentarnos. Sólo así lograremos sacar a relucir lo mejor de nosotros mismos, y eso nos hará crecer.
Como habréis podido observar me desplazo de un tema a otro con mucha facilidad, y eso se debe a los muchos pensamientos que rondan mi cabeza. No pretendo realmente elaborar un discurso bien elaborado y estructurado ya que esto como ya comenté es un lugar de desahogo y reflexión personal, así como un lugar donde compartir con quien desee leerme todas estas ideas que voy desarrollando. Dicho esto por hoy me despido, y si hay cualquier tema del cual os gustaría que expusiese mi punto de vista me encantaría que me lo comentaseis en los comentarios, valga la redundancia.
¡Nos leemos!
viernes, 4 de noviembre de 2016
Recuerdos Futuros
Pues nada, toca comenzar esto. Y lo primero que se me viene a la mente es que son las cinco de la mañana y no sé muy bien qué hago despierto en lugar de irme a dormir. Pero lo cierto es que me encuentro bastante activo esta noche, y como tal tras distintas actividades nocturnas tales como ver tutoriales sobre romhacking o ver anime he acabado viendo un blog cualquiera. Y lo cierto es que hacía mucho que había considerado la posibilidad de hacer el mío propio, siempre estoy dándole vueltas a las cosas y me encanta transmitir a la gente mis pensamientos. Así que juntas todo, como la famosa canción del momento pine apple pen (que a saber cuánto tiempo tardará en quedar en el olvido) y acabo creando de madrugada un vlog como el que aquí estáis viendo. Y como tal toca presentarlo como manda.
La verdad es que no tenía ni idea de cómo llamarlo. No quería usar mi nick como tal, porque el objetivo del blog es transmitir mis pensamientos e ideas como Rafa, no como un usuario de internet que se esconde tras un seudónimo. Por otra parte tengo la mala costumbre de comentar por twitter cada vez que pienso algo o saco conclusiones sobre cualquier cosa, y creo que me va a beneficiar el hacerlo por aquí a partir de ahora, tanto por no llenar mi twitter de pensamientos espontáneos que en muchos casos puedan llegar hasta a incomodar a los demás e incluso llegar a perjudicarme de algún modo, como por poder desarrollarlos más a fondo dándole la posibilidad a quien lo desee de leerlos y no a toda la gente que me sigue por la red sociales de los cuales a muchos les importará más bien poco mi vida personal.
¿Y por qué recuerdos fututos como nombre de éste blog? Por la sencilla razón de que efectivamente de alguna forma con mis reflexiones voy a estar creando recuerdos de ideas que rondan mi cabeza en momentos concretos, que no sólo me servirán para reflexionar y compartir puntos de vista, sino para en un futuro ver reflejado cómo ha ido evolucionando mi forma de pensar.
Dicho esto y por las horas que son de momento creo que voy a irme a descansar, me molaría que la gente se interesase por leerme y viese la de cosas que tengo que decir, ya que la verdad no son pocas. Poco a poco iré dejando por aquí partes de mí para quien las quiera disfrutar. Espero que la lectura de las mismas sea agradable para todos vosotros. Yo me despido por hoy, un día después de mi cumpleaños, 21 ya vividos, lo cual da para comentar en otra ocasión. ¡Un saludo!
La verdad es que no tenía ni idea de cómo llamarlo. No quería usar mi nick como tal, porque el objetivo del blog es transmitir mis pensamientos e ideas como Rafa, no como un usuario de internet que se esconde tras un seudónimo. Por otra parte tengo la mala costumbre de comentar por twitter cada vez que pienso algo o saco conclusiones sobre cualquier cosa, y creo que me va a beneficiar el hacerlo por aquí a partir de ahora, tanto por no llenar mi twitter de pensamientos espontáneos que en muchos casos puedan llegar hasta a incomodar a los demás e incluso llegar a perjudicarme de algún modo, como por poder desarrollarlos más a fondo dándole la posibilidad a quien lo desee de leerlos y no a toda la gente que me sigue por la red sociales de los cuales a muchos les importará más bien poco mi vida personal.
¿Y por qué recuerdos fututos como nombre de éste blog? Por la sencilla razón de que efectivamente de alguna forma con mis reflexiones voy a estar creando recuerdos de ideas que rondan mi cabeza en momentos concretos, que no sólo me servirán para reflexionar y compartir puntos de vista, sino para en un futuro ver reflejado cómo ha ido evolucionando mi forma de pensar.
Dicho esto y por las horas que son de momento creo que voy a irme a descansar, me molaría que la gente se interesase por leerme y viese la de cosas que tengo que decir, ya que la verdad no son pocas. Poco a poco iré dejando por aquí partes de mí para quien las quiera disfrutar. Espero que la lectura de las mismas sea agradable para todos vosotros. Yo me despido por hoy, un día después de mi cumpleaños, 21 ya vividos, lo cual da para comentar en otra ocasión. ¡Un saludo!
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)