domingo, 6 de noviembre de 2016

El mundo de las Etiquetas

Tercer día que dedico una entrada al blog. No sé si porque tengo mucho que decir o porque estoy inspirado. Sea la razón que sea hoy quiero hacer una pequeña reflexión sobre algo de lo que me gustaría hablar, y es sobre las etiquetas. No, no me refiero a las etiquetas que ponen a los productos de las tiendas. Hablo sobre las etiquetas que día a día se utilizan para referirse a cualquier persona, ya sea por la razón que sea. Y sinceramente, es algo que me toca bastante las narices.

¿Qué manía hay de tener que decir lo que es cada uno? ¿De definirlo todo? ¿Por qué hay que etiquetar todo lo que uno hace o siente? ¿Acaso no puedo ser libre de decidir lo que hacer con mi vida sin tener que justificarme o dar explicaciones de ello? Odio que a uno se le tenga que etiquetar como "friki" u "otako" por el hecho de que te guste dedicar tu tiempo a una afición u otra. ¿Etiquetamos a quienes les gusta ver la tele como "televidentes"? ¿A quienes usan despertador por la mañana como "despertadorinos"? Por inventarnos palabras para definirlos, total, es lo que hacen todos estos términos innecesarios. Cuanta más distinción se hacen de estas cosas y más grupos se generen mayor exclusión habrá hacia los demás por no pertenecer a ningún grupo o por ser de otro diferente al tuyo. Tenemos que dejarnos ya de tanta tontería, por favor. Que cada uno tenga la libertad absoluta de decidir lo que hacer y le guste sin tener que ser criticado por los demás o simplemente apodado por el mero hecho de hacerlo. Porque con ello no conseguimos ningún bien, sino todo lo contrario. Distanciarnos más los unos de los otros. Alguno pensará que nos une por otra parte de mayor forma a los que comparten nuestros gustos o ideas al pertenecer al mismo grupo. ¿Pero acaso esto no es ya posible sin la necesidad de estos grupos? Porque si bien por un lado puede parecer que la relación dentro del grupo se fortalece, fuera del mismo se reduce. Y sinceramente, creo que no compensa. Podemos encontrar y unirnos con gente con nuestras mismas aficiones sin necesidad de pertenecer a ningún colectivo.

Cada uno es libre de hacer lo que quiera y pensar como le venga en gana, y nadie debería imponerle nada a nadie. Sin embargo esto me trae a la mente otro tema muy enlazado con este, y es el de todos los géneros y orientaciones sexuales que últimamente están en boca de muchos. Es una realidad que a pesar de lo retrógrada que es la sociedad en muchos aspectos de aceptación social poco a poco vemos cómo en general somos algo más tolerantes, aunque aclaro que para nada creo que seamos ni la mitad de tolerantes que deberíamos ser. Sin embargo esto trae consigo un montón de términos los cuales veo innecesarios. Sinceramente, todos estas palabras para definir la sexualidad a mi parecer creo que son innecesarios. Porque una vez más nos estamos justificando, estamos encasillándonos y definiéndonos como individuos finitos y cerrados. Y creo que es un error. Del mismo modo que creo que sea un error el no aceptar que otra persona distinta a nosotros pueda ser distinto, pueda tener su propio criterio y su propia forma de pensar. Nuevamente como creo que ya dije anteriormente en la entrada que precede a ésta carecemos de tolerancia. Tolerancia a los demás y a dejar que cada uno sea como quiera si no tiene nada que ver contigo. Por que qué más nos da si al vecino le gusta el café sólo o con leche. Pues de la misma forma qué nos importa si a uno le gustan las chicas, los chicos o lo que le dé la gana. Por favor, dejemos de etiquetarlo todo, de tener que definirlo todo y de tener que pertenecer a uno de estos grupos productos de la clasificación, porque creo que nos niega como individuos y nos hace reprimirnos en lugar de seguir evolucionando como debemos hacer, ya que para eso es la vida, para día a día seguir evolucionando y aprendiendo para nuevamente ser cada vez más y más felices.

Dicho todo esto recuerdo que es mi opinión que no tenéis por qué compartir y me parece completamente lógico. Si alguien se anima a compartir su punto de vista estaré encantado de leerlo.

¡Nos leemos!


sábado, 5 de noviembre de 2016

La última oportunidad

Hasta qué punto debemos dar segundas oportunidades. Hasta qué punto debemos tragar orgullo por otra persona por el hecho de salvar una relación. Últimamente estoy algo mosqueado por este tema, y es que molesta mucho cómo pones de tu parte por tratar de arreglar ciertas situaciones para luego darte cuenta de que a la otra persona le das igual, que no merece esa oportunidad que le estás dando. Me irrita mucho el hecho de creer estar obrando bien por decir mira, vamos a tragar algo de orgullo y vamos a tratar de resolver este conflicto con esta persona, para darte cuenta después de que no has hecho otra cosa que perder el tiempo.

Soy una persona que me considero muy altruista, y siempre trato de ponerme en el lugar de los demás, sobretodo cuando veo alguien en posición desfavorable. Es por esta razón que no dudo en volcarme en alma si veo que algún conocido o amigo lo está pasando mal o tiene algún problema, si sé que en mi mano está ayudarle para que se sienta mejor trataré de hacerlo, ya que creo que es lo correcto, y soy el primero que pienso que si yo estuviese en esa situación me gustaría que hubiese alguien así para ayudarme. Quizás por haber tenido una adolescencia difícil en la que he sido presa de numerosos abusos por parte de otras personas sea por lo que al haberme sentido tantas veces mal por culpa de otros trato de evitar a quienes estén a mi alcance que pasen por lo mismo. Pero por desgracia cada vez veo más claro lo egoísta que es la gente. Que por mucho que tú trates de dar segundas oportunidades, aún sabiendo que no deberías o que tú seas quien tiene la razón y que a pesar de dar tu brazo a torcer y poner de tu parte no sirva de nada, y que el otro en cuanto hayas dejado de serle útil no quiera saber nada más de ti. Cada vez soy más consciente de que dar segundas oportunidades es algo muy valioso, que personalmente he realizado numerosas veces a lo largo de mi vida, creyendo estar haciendo lo correcto.

Y por supuesto que creo que es lo correcto, no me malinterpretéis, no creo ahora que nadie merezca una segunda oportunidad. Pero lo que sí he podido comprobar es que no es algo que haya que dar con tanta facilidad. Que si a una persona decides premiarla con una segunda oportunidad es posible que no lo sepa apreciar, y no sólo eso, sino que a raíz de que tras lo que haya hecho tú le hayas dado una segunda oportunidad se siga aprovechando de la situación, sin realmente cambiar nada, lo cual se supone que es el principal motivo de premiar con esa segunda oportunidad. Y siempre he sido muy cabezota con este tema, ya que he tratado de llevarme bien con todo el mundo. Pero el tiempo me ha demostrado muy claro que esto no es más que una imposible utopía. Y sinceramente, para nada es necesario. No hay ninguna necesidad de llevarse bien con todo el mundo, y no sólo eso, sino que habrá gente que hagas lo que hagas te odiará y te deseará lo peor. Por ello es un error atascarse y seguir luchando con atravesar un muro cuando puedes optar por otro camino e ignorarlo para así poder seguir avanzando en tu camino. Y es un poco lo que vengo a decir hoy, en parte a compartir mi frustración y decepción por poner de mi parte en ciertas situaciones para acabar con ciertos conflictos con distintas personas, así como a compartir el punto de vista que la propia vida me está dando. Y es que así es, la vida al final es la que te va enseñando qué camino tomar, y creo que es un error ignorar esto. Porque las personas no cambian, y no se puede luchar contra ello. Una persona por mucho que le regales una segunda oportunidad no significa que vaya a saber aprovecharla. Entonces podemos preguntarnos, ¿deberíamos dejar de darlas? Creo que no, y una de las razones es precisamente la misma razón que nos hace seguir pensando que darlas es buena idea, a pesar de contemplar en numerosas ocasiones el fracaso de la misma. Y es que creo que las personas son las que deben demostrar que las merecen, y no con palabras, sino con actos. Creo que si la otra persona es capaz de demostrarte que merece esa oportunidad entonces será cuando sabrás que se la estarás dando sin desperdiciarla. Porque al dar una segunda oportunidad estamos siendo vulnerables. Estamos mostrando una parte de nosotros y exponiéndola con la misma fragilidad con la que pueden dañarla. Y más aún ante una persona que ya te ha demostrado actuar de una manera, porque si lo ha hecho una vez entonces nada te garantiza que sea capaz de volver a hacerlo. Quizás la vida precisamente te esté enseñando que esa persona no te conviene. Y no hay nada de malo en esto, ya que por que dejes de tener relación con alguien no vas a ser peor ni tú ni él, cada uno va a seguir con su camino y nada debería encadenarnos a otros, haciendo honor a los grilletes que dan nombre a este blog. Y esta es una de las cosas que a mí más me ha costado ser capaz de aprender, a saber dejar atrás a personas que sencillamente no debían estar en tu vida, que en algún momento han llegado para enseñarte algo pero que en este momento no tienes nada más que aprender de ellas y por ello debes dejarlas atrás ya que de no hacerlo no sólo no te van a aportar nada sino que te van a frenar en tu crecimiento y evolución.

Por todo esto a día de hoy soy cada vez más consciente de que una de las mejores maneras de ser felices es no sintiendo apego por nada ni nadie, ya que a cuantas menos cosas estemos atados más fácil nos será alzar el vuelo sin que estas cosas nos pesen y nos dificulten realizar el mismo. Porque al final en esta vida se viene a ser feliz y a disfrutar nuestra estancia en ella, y cuantas menos cosas nos lo dificulten mejor. Hay que saber qué cosas tener en mente y cuales no han de entrar en nuestro pensamiento. Sólo así creo que seremos verdaderamente felices. Obviamente esto es una idea muy por encima, ya que evidentemente la idea de la felicidad es mucho más profunda que simplemente esto. Esto no quita que lo que hemos comentado hoy sea un gran paso para alcanzar esta meta que ansiamos de la felicidad. No obstante dejemos de ver la felicidad como una meta, un estado al que siempre aspiramos y nunca llegamos. La felicidad está aquí, está con nosotros. Nosotros debemos ser felices ahora, ni ayer ni mañana. Hoy es cuando debemos preocuparnos por ser felices. ¿No lo somos en este preciso momento? ¿Por qué razón? ¿Hay algo a lo que le estemos dando más importancia de la que debiésemos? ¿Hemos dejado de darle esa verdadera importancia a las cosas a las que nunca debemos ignorar y dejado de tener en cuenta que las tenemos y que ese hecho ya es más que suficiente para ser agradecidos? Sea por la razón que sea la felicidad es posible. Obviamente hay momentos más o menos complicados, y por supuesto que en algunos parece imposible ser feliz. Ahí es donde entra el esfuerzo de cada uno por ser capaces de dominar nuestro pensamiento, y de ver las cosas con la claridad que merecen. ¿No es la felicidad el mayor deseo que cualquiera tiene? Entonces seamos luchadores de verdad, esforcémonos por realmente obtenerla y dejar de lamentarnos. Sólo así lograremos sacar a relucir lo mejor de nosotros mismos, y eso nos hará crecer.

Como habréis podido observar me desplazo de un tema a otro con mucha facilidad, y eso se debe a los muchos pensamientos que rondan mi cabeza. No pretendo realmente elaborar un discurso bien elaborado y estructurado ya que esto como ya comenté es un lugar de desahogo y reflexión personal, así como un lugar donde compartir con quien desee leerme todas estas ideas que voy desarrollando. Dicho esto por hoy me despido, y si hay cualquier tema del cual os gustaría que expusiese mi punto de vista me encantaría que me lo comentaseis en los comentarios, valga la redundancia.

¡Nos leemos!

viernes, 4 de noviembre de 2016

Recuerdos Futuros

Pues nada, toca comenzar esto. Y lo primero que se me viene a la mente es que son las cinco de la mañana y no sé muy bien qué hago despierto en lugar de irme a dormir. Pero lo cierto es que me encuentro bastante activo esta noche, y como tal tras distintas actividades nocturnas tales como ver tutoriales sobre romhacking o ver anime he acabado viendo un blog cualquiera. Y lo cierto es que hacía mucho que había considerado la posibilidad de hacer el mío propio, siempre estoy dándole vueltas a las cosas y me encanta transmitir a la gente mis pensamientos. Así que juntas todo, como la famosa canción del momento pine apple pen (que a saber cuánto tiempo tardará en quedar en el olvido) y acabo creando de madrugada un vlog como el que aquí estáis viendo. Y como tal toca presentarlo como manda.

La verdad es que no tenía ni idea de cómo llamarlo. No quería usar mi nick como tal, porque el objetivo del blog es transmitir mis pensamientos e ideas como Rafa, no como un usuario de internet que se esconde tras un seudónimo. Por otra parte tengo la mala costumbre de comentar por twitter cada vez que pienso algo o saco conclusiones sobre cualquier cosa, y creo que me va a beneficiar el hacerlo por aquí a partir de ahora, tanto por no llenar mi twitter de pensamientos espontáneos que en muchos casos puedan llegar hasta a incomodar a los demás e incluso llegar a perjudicarme de algún modo, como por poder desarrollarlos más a fondo dándole la posibilidad a quien lo desee de leerlos y no a toda la gente que me sigue por la red sociales de los cuales a muchos les importará más bien poco mi vida personal.

¿Y por qué recuerdos fututos como nombre de éste blog? Por la sencilla razón de que efectivamente de alguna forma con mis reflexiones voy a estar creando recuerdos de ideas que rondan mi cabeza en momentos concretos, que no sólo me servirán para reflexionar y compartir puntos de vista, sino para en un futuro ver reflejado cómo ha ido evolucionando mi forma de pensar.

Dicho esto y por las horas que son de momento creo que voy a irme a descansar, me molaría que la gente se interesase por leerme y viese la de cosas que tengo que decir, ya que la verdad no son pocas. Poco a poco iré dejando por aquí partes de mí para quien las quiera disfrutar. Espero que la lectura de las mismas sea agradable para todos vosotros. Yo me despido por hoy, un día después de mi cumpleaños, 21 ya vividos, lo cual da para comentar en otra ocasión. ¡Un saludo!